Nuestro compañero cumple dos décadas en Hozono Global. Veinte años ligados a los servicios públicos, el medioambiente y el cuidado de los espacios urbanos, en los que ha acompañado el crecimiento de la empresa y la transformación de un sector cada vez más técnico, especializado y exigente.

Cuando Daniel Puchol comenzó a trabajar en la compañía, muchas de las herramientas, los equipos y los criterios que hoy forman parte de la gestión cotidiana de los servicios todavía estaban por llegar. En estas dos décadas ha visto crecer a Actúa, ampliar su presencia territorial y asumir proyectos cada vez más diversos y complejos.

Licenciado en Ciencias Ambientales y especializado en gestión y conservación de espacios naturales, zonas verdes y gestión de residuos, actualmente es director técnico de ActúaGrupo Hozono Global. Su trabajo está estrechamente vinculado a la planificación de servicios urbanos, la dirección y coordinación de equipos y la búsqueda de soluciones adaptadas a las necesidades de cada municipio.

Dani recuerda estos veinte años con una gratificante sensación de vértigo, por todo lo logrado y por haber vivido tan de cerca el crecimiento y la consolidación del Grupo Hozono Global.

Veinte años dan para ver muchas cosas. ¿Qué recuerdas de tu llegada a la empresa?

Aún recuerdo ese verano de 2005, cuando llegué a las oficinas para incorporarme al equipo de estudios y proyectos. Entonces no me podía ni imaginar todo lo que estaba por venir. La empresa empezaba a licitar, a conseguir sus primeros contratos y el departamento de estudios echaba humo. Recuerdo las largas jornadas de estudio y preparación, de diseño y maquetación, y lo importante que era la presentación del proyecto, casi tanto como el contenido.

Recuerdo una empresa mucho más pequeña, con una estructura distinta y una forma de trabajar necesariamente más artesanal.

¿Imaginabas entonces que seguirías aquí dos décadas después?

No creo que cuando empiezas pienses en términos de veinte años. Te concentras en aprender, en responder bien y en sacar adelante el trabajo que tienes delante.

Cuando miras atrás, te das cuenta de que no solo ha cambiado la empresa: tú también has ido creciendo con ella. Y ese crecimiento tiene que continuar.

Considero que la experiencia debe ir acompañada de la formación. Siempre hay algo nuevo que aprender. Nuestra área de negocio se enfrenta a constantes cambios y debemos anticiparnos y prepararnos para afrontarlos.

“Cuando miras atrás, te das cuenta de que no solo ha cambiado la empresa: tú también has ido creciendo con ella”

Daniel Puchol: “El verdadero éxito profesional se mide por las personas a las que has ayudado a crecer y por el legado que dejas”

¿En qué se parece la empresa actual a aquella en la que empezaste?

Los años pasan, pero permanece la importancia de los equipos. Podemos hablar de maquinaria, tecnología, planificación o sostenibilidad, pero al final los servicios funcionan porque hay profesionales que conocen su trabajo, que están cada día sobre el terreno y que saben reaccionar cuando surge una necesidad.

Este es un trabajo muy ligado a la realidad. Puedes planificar mucho, pero después tienes que salir, conocer el servicio, escuchar a los equipos y comprender qué necesita realmente cada municipio. Esa parte no ha cambiado.

¿Y en qué ha cambiado más?

En la dimensión, la profesionalización y la diversidad de los servicios. Hoy trabajamos en más territorios, gestionamos contratos más complejos y contamos con equipos mucho más especializados.

Estamos viviendo una transformación sin precedentes en la gestión de los contratos públicos. La digitalización, la inteligencia artificial, el análisis de datos, los sistemas GIS, los sensores IoT, los drones o las plataformas de gestión en tiempo real están cambiando la forma de planificar, supervisar y controlar los servicios.

Estas herramientas permiten tomar decisiones basadas en datos objetivos, mejorar la eficiencia, anticipar incidencias y ofrecer una mayor transparencia tanto a las administraciones como a la ciudadanía. Sin embargo, la tecnología por sí sola no es la solución; su verdadero valor reside en contar con profesionales capaces de interpretarla, integrarla en los procesos y convertir la información en mejores decisiones.

Pero cuanto más crece la parte técnica, más importante resulta no perder la visión práctica. La tecnología tiene que ayudarnos a prestar un servicio mejor, no alejarnos de la realidad.

Después de tantos años, ¿qué sigue siendo lo más difícil?

Encontrar el equilibrio entre lo urgente y lo importante. En los servicios públicos siempre hay situaciones que requieren una respuesta inmediata, pero también hay que reservar tiempo para planificar y anticipar necesidades.

Otra dificultad es explicar todo el trabajo que existe detrás de un servicio. La ciudadanía ve el resultado, como es lógico, pero no siempre conoce la organización, los medios y las personas necesarias para hacerlo posible.

¿Y qué es lo más satisfactorio?

Mirar atrás y comprobar que el esfuerzo ha merecido la pena. Hay una enorme satisfacción en pasar por un parque, una calle o un edificio y saber que, de una forma u otra, has ayudado a que ese lugar sea hoy mejor que ayer.

Con el paso del tiempo te das cuenta de que los proyectos son importantes, pero las personas lo son mucho más. Lo que realmente me llevo de estos veinte años son las relaciones que hemos construido, la confianza generada y el privilegio de haber trabajado junto a equipos extraordinarios.

“Uno de los mayores retos que tenemos como empresa es formar a quienes tomarán el relevo”

¿Cómo te gustaría que fueran los próximos años?

Me gustaría que siguiéramos creciendo sin perder la cercanía, la capacidad de escuchar y la vocación de servicio que siempre nos ha caracterizado. También que mantengamos la capacidad de aprender y de anticiparnos a los cambios.

Después de veinte años, sigo convencido de que nunca se deja de aprender. Los servicios evolucionan, las ciudades cambian y las necesidades de la sociedad también. Nuestro reto es anticiparnos a esos cambios, adaptarnos y seguir aportando soluciones, sin perder de vista lo verdaderamente importante: mejorar la calidad de vida de las personas a través de unos servicios públicos cada vez más eficientes y sostenibles.

Precisamente por eso creo que uno de los mayores retos que tenemos como empresa es formar a quienes tomarán el relevo. El conocimiento y la experiencia solo tienen verdadero valor cuando se comparten. Tenemos la responsabilidad de preparar a las nuevas generaciones de técnicos y directores de contratos que, en unos años, serán quienes gestionen los servicios públicos y den continuidad al trabajo que hoy estamos construyendo.

Y todo ese conocimiento acumulado durante veinte años, ¿cómo se transmite y se le da continuidad?

En este momento estamos trabajando en el desarrollo del Máster en Gestión y Dirección de Servicios Públicos Urbanos, que nace de la colaboración entre la Universidad de Alicante y Hozono Global. Es un programa pionero que busca reducir la distancia entre la formación académica y la realidad de la gestión de los grandes contratos públicos.

Los servicios públicos del futuro necesitarán profesionales con una sólida base técnica, capaces de planificar, liderar equipos e incorporar la innovación y la sostenibilidad a la gestión. Con este máster queremos compartir la experiencia acumulada durante décadas y contribuir a preparar a quienes los dirigirán en el futuro.

“El Máster en Gestión y Dirección de Servicios Públicos Urbanos de la Universidad de Alicante y Hozono Global es un programa pionero”

¿Qué consejo darías a alguien que comienza ahora su trayectoria en el Grupo?

Le diría que aproveche cada día como una oportunidad para aprender. Que pregunte sin miedo, que escuche con atención y que mantenga siempre la curiosidad.

En este sector nadie deja de aprender nunca. Los conocimientos técnicos son imprescindibles, pero gran parte de lo que realmente marca la diferencia se adquiere observando a quienes llevan años haciendo bien su trabajo.

También le aconsejaría que conozca los servicios desde dentro. Que salga a la calle, que visite los centros de trabajo, que acompañe a los equipos y hable con las personas que hacen posible que todo funcione cada día. Y, sobre todo, que disfrute del camino.

Veinte años después sigo convencido de que el verdadero éxito de una carrera profesional no se mide por los contratos que has gestionado, sino por las personas a las que has ayudado a crecer y el legado que dejas para quienes vienen detrás.