Después de 20 años en Recursos Humanos, Águeda Cava conoce bien las preguntas, los ritmos y las dificultades que forman parte del día a día de Hozono Global. Habla de escuchar, de acompañar, de explicar mejor y de hacer que los procesos sean más sencillos, con la mirada de quien sabe que detrás de cada gestión siempre hay una persona.

Águeda Cava habla de Recursos Humanos sin solemnidad. Quizá porque lleva dos décadas trabajando en el área y sabe que, más allá de los procedimientos, los documentos y las gestiones, lo importante suele estar en otro sitio: en una duda que alguien no sabe a quién trasladar, en una incorporación que necesita sentirse acompañada, en un responsable que tiene que explicar mejor un cambio a su equipo o en un proceso que, si se cuenta bien, deja de ser un problema.

Por eso no recurre a grandes titulares. Prefiere hablar de cercanía, de escucha y de sentido común. De estar más cerca de las personas y de hacer que Recursos Humanos sea un área útil en el día a día.

¿Te sigue sorprendiendo algo después de tantos años en Recursos Humanos?

Sí. Me sigue sorprendiendo la cantidad de situaciones distintas que pueden aparecer en un mismo día. No hay dos jornadas iguales. Puedes empezar revisando un proceso interno, seguir con una incorporación, atender una consulta de un servicio y terminar hablando de formación o de cómo trasladar mejor una información a los equipos.

Eso te obliga a estar muy conectada con la realidad. Recursos Humanos no puede trabajar de espaldas a lo que ocurre fuera del departamento. Y también te recuerda algo muy importante: detrás de cada gestión hay una persona. Después de 20 años, sigo pensando que escuchar bien cambia muchas cosas.

Muchas veces se piensa en Recursos Humanos como un área administrativa. ¿Te pesa esa etiqueta?

No diría que me pesa, porque la parte administrativa existe y es muy importante. Tiene que estar bien hecha. Pero Recursos Humanos no puede ser solo eso.

Para mí debe ser un punto de apoyo para las personas, los mandos, los responsables de servicio y los equipos. Hay momentos en los que alguien necesita resolver una gestión, pero también orientación, acompañamiento o simplemente una respuesta clara.

¿Falta claridad a veces?

A veces sí. Y no porque no exista la información, sino porque cada equipo tiene ritmos, necesidades diferentes y formas distintas de recibirla. Hay procesos que para quien los gestiona son evidentes, pero para quien los recibe pueden no serlo tanto.

Tenemos que seguir trabajando para que las personas sepan dónde acudir, qué pasos tienen que dar y por qué se hacen las cosas de una determinada manera. Ordenar los procesos también va de eso: de evitar vueltas innecesarias y hacer que el día a día sea más sencillo.

En ese trabajo, la coordinación con la Oficina de Comunicación es muy importante. Nos ayuda a cuidar los mensajes, elegir mejor los canales y hacer que la información llegue de una forma más clara, cercana y útil para todos los equipos.

También está la parte de acompañar. ¿Cómo se acompaña desde Recursos Humanos sin caer en frases vacías?

Estando disponible y dando respuestas concretas. Acompañar no es decir “estamos aquí” y ya está. Es intentar que la persona no se sienta perdida cuando tiene que hacer una gestión, cuando se incorpora o cuando necesita entender un cambio.

También es acompañar a los responsables. Muchas veces son ellos quienes tienen que explicar, resolver o trasladar información. Si cuentan con apoyo y tienen la información clara, todo funciona mejor.

En estos años, ¿ha cambiado la forma en la que las personas se relacionan con Recursos Humanos?

Sí, ha cambiado. Las personas esperan más agilidad, más claridad y una comunicación más directa. Y creo que es lógico: todos estamos acostumbrados a tener respuestas rápidas en muchos ámbitos de nuestra vida.

Pero la agilidad no puede ir separada del rigor. Nuestro reto es hacer las cosas más sencillas sin perder seguridad, orden ni calidad en la gestión.

Águeda Cava: “Nuestro trabajo es hacer las cosas más fáciles y eso exige escuchar mucho”

¿Qué papel juega la formación cuando una empresa quiere cuidar mejor a sus profesionales y seguir creciendo?

La formación es esencial, pero tiene que ser útil y estar conectada con las necesidades reales de los equipos. No se trata solo de hacer cursos, sino de ayudar a que las personas se sientan más preparadas y más seguras en su trabajo.

Eso incluye a quienes se incorporan, a quienes asumen responsabilidades, a quienes necesitan actualizar conocimientos o a quienes quieren seguir creciendo dentro del Grupo Hozono Global.

También tiene mucho que ver con la cultura que queremos construir. Por ejemplo, el Plan de Igualdad no puede quedarse solo en un documento. Tiene que conocerse, entenderse y formar parte de la forma en la que trabajamos. Por eso estamos impulsando formación vinculada a igualdad, sensibilización y prevención, para que todos tengamos más herramientas y una mirada más consciente en el día a día.

Y en materia de igualdad, además, el Grupo ha obtenido el sello Fent Empresa. ¿Cómo se consigue que ese reconocimiento se note también en el día a día?

Con formación, seguimiento y constancia. Un Plan de Igualdad tiene sentido cuando se conoce, se entiende y forma parte de la manera de trabajar. Por eso estamos impulsando acciones formativas vinculadas a igualdad, sensibilización y prevención, para que todas las personas tengan más herramientas y una mirada más consciente.

La obtención del sello ‘Fent Empresa, Iguals en Oportunitats’ es una buena noticia porque reconoce el trabajo realizado, pero también nos recuerda que esto no termina ahí. La igualdad se construye cada día: en cómo seleccionamos, en cómo acompañamos, en cómo formamos y en cómo generamos oportunidades.

Cuando alguien se incorpora al Grupo, todo empieza mucho antes de su primer día, ¿no?

Sí, empieza desde la selección. Ese primer momento es muy importante, porque no se trata solo de encontrar a alguien que pueda hacer un trabajo, sino de ver si esa persona encaja también con nuestra forma de entender las cosas.

La experiencia y la preparación son importantes, claro, pero también lo son la actitud, la responsabilidad, la manera de trabajar con otros y la identificación con los valores del Grupo. Al final, cuando incorporas a una persona, no estás cubriendo solo una necesidad: estás sumando a alguien al equipo.

¿Crees que el talento se cuida también en esos detalles?

Sí. Cuidar el talento no siempre significa hacer grandes programas. A veces empieza por algo tan básico como explicar bien a una persona qué se espera de ella, acompañarla cuando llega, ofrecerle formación o darle herramientas para hacer mejor su trabajo.

El talento también se cuida escuchando. Si no escuchas, es muy difícil saber qué necesita la gente.

¿Qué te gustaría que una persona pensara cuando se dirige a Recursos Humanos?

Que va a encontrar cercanía y una respuesta. A lo mejor no siempre será la respuesta que espera, porque hay situaciones que tienen límites, normas o procedimientos. Pero sí me gustaría que sintiera que se le escucha, que se le explica y que se intenta ayudar.

Para mí eso es muy importante: que Recursos Humanos sea un área cercana, clara y resolutiva.

Después de tantos años en el área, ¿qué te sigue motivando?

Las personas. Aunque suene sencillo, es así. Me motiva poder mejorar cosas que afectan al día a día de los equipos: que un proceso se entienda mejor, que una incorporación se sienta acompañada o que un responsable tenga más herramientas para comunicarse con su equipo.

Son avances que quizá no siempre se ven desde fuera, pero que tienen mucho impacto.

Si tuvieras que resumir la etapa que viene en una idea, ¿cuál sería?

Que Recursos Humanos tiene que estar cerca de lo que pasa cada día. Cerca de las personas, de los equipos y de los responsables. Tenemos que escuchar mucho, explicar mejor y hacer que los procesos sean más claros.

Al final, nuestro trabajo consiste en hacer que las cosas sean un poco más fáciles para quienes forman parte de Hozono Global. Y eso exige escuchar mucho, trabajar de forma coordinada y no perder nunca de vista que detrás de cada proceso hay una persona.