Laura Gil Collado es jugadora profesional de baloncesto, y actualmente milita en las filas del Hozono Global Jairis. Es la jugadora más laureada de la historia del baloncesto español, con 17 medallas conseguidas entre la Selección Absoluta y las categorías de formación.
Tras una trayectoria en la élite nacional e internacional, Laura Gil regresa a su tierra para competir, inspirar y construir futuro desde casa.
Hay decisiones que no se toman solo con la cabeza. Se toman con la memoria, con la piel y con el lugar al que siempre sabes que vas a volver.
He jugado en algunos de los clubes más importantes del baloncesto español, he defendido la camiseta de la Selección durante más de una década, he vivido finales europeas, medallas olímpicas y noches que forman parte de la historia de nuestro deporte.
Pero hay algo que no cambia: mis raíces. Y siempre supe que, tarde o temprano, mi camino y el del Hozono Global Jairis se cruzarían.
El momento adecuado
A veces, el deporte también tiene algo de destino. En los últimos años, desde la distancia, he visto crecer al Hozono Global Jairis. He visto cómo el baloncesto femenino en la Región daba pasos firmes, cómo Alcantarilla se convertía en un lugar donde competir al máximo nivel ya no era un sueño, sino una realidad.
Cuando surgió la oportunidad de volver a mi tierra, sentí que era el momento. No solo por lo deportivo, también por lo personal. Volver a casa, volver a jugar cerca de mi gente, volver a sentir que el esfuerzo diario tiene el eco de tu propia tierra.
El club me ha abierto las puertas en un momento importante de la temporada, y yo llego con la misma ilusión que tenía cuando empecé, pero con muchos más aprendizajes en la mochila.
Acercar los referentes
Siempre he creído que no se puede ser lo que no se ve.
Si queremos que más niñas jueguen al baloncesto, que más familias crean en este camino y que más clubes sigan creciendo, necesitamos referentes cercanos. No solo en televisión, sino en el día a día.
Cuando yo era pequeña y soñaba con ser jugadora profesional, apenas tenía referentes cerca. El baloncesto femenino existía, competía, ganaba… pero no se veía. No ocupaba portadas. No llenaba pabellones en la Región. Y, desde luego, no era fácil ir a ver a jugadoras de élite a unos kilómetros de casa. Crecí mirando hacia fuera.
Por eso mi fichaje por el Hozono Global Jairis es mucho más que un movimiento deportivo. Es quedarme cerca para que otras no tengan que irse tan lejos para creer.
Volver no es un paso atrás, es un paso hacia dentro. Hacia nuestras raíces. Hacia la responsabilidad de cuidar lo que está naciendo con fuerza.
Más que un fichaje
Sé que mi llegada ha generado ilusión. Lo siento en los mensajes, en las conversaciones, en la energía que rodea al club. Para mí, eso es un orgullo enorme.
No es solo un fichaje, es un símbolo de algo más grande: que una niña que empezó a jugar en Murcia puede recorrer Europa, ganar medallas, y volver para competir en su tierra al máximo nivel. Que el talento murciano ya no tiene que marcharse para siempre. Que el baloncesto femenino aquí tiene presente… y tiene futuro.
El Hozono Global Jairis representa ese crecimiento. Un proyecto ambicioso, sólido, con identidad, y un equipo que no se conforma y que quiere seguir dando pasos adelante.
Yo vuelvo para competir, para ayudar y para aportar todo lo que he aprendido.
Porque hay viajes que te hacen crecer.
Y hay regresos que, simplemente, te definen.


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