Miguel Ángel Ruiz Parra es periodista ambiental en el Grupo Hozono Global. Cuenta con más de treinta años de trayectoria profesional y un máster en gestión medioambiental por el Instituto de Investigaciones Ecológicas. Su labor informativa ha sido reconocida con galardones como el Premio de la Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad (2023); Orange y Ecovidrio (ambos en 2021); Life Iberlince (2016); y Casa Mediterráneo (2014). Es autor de la novela ‘Almenara’ (Xordica, 2024) y de ‘Diario de Cabo Cope’ (Tundra, 2025), y coautor del ensayo ‘Mapa de la crisis ambiental en España’ (Icaria, 2024).
Una encuesta de la Fundación BBVA revela una creciente conciencia ecológica en la sociedad española.
Aunque el panorama internacional invite al pesimismo —con guerras, crisis energéticas y responsables políticos que miran hacia otro lado o directamente niegan el cambio climático— y las nuevas generaciones afronten importantes desafíos, como la precariedad laboral y el casi imposible acceso a la vivienda, la sociedad española sigue teniendo entre sus prioridades la protección de la naturaleza y considera necesaria la conservación de la biodiversidad.
Afortunadamente. Al contrario de lo que dictan las urgencias geopolíticas, la conciencia verde en España está más fuerte y unida que nunca, según acredita el estudio de la Fundación BBVA ‘Percepciones de la naturaleza y la biodiversidad’.
Este análisis realizado sobre la base de 2.020 encuestas telefónicas a personas mayores de 18 años por el Departamento de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Fundación BBVA, y que se hizo público el pasado 15 de julio, deja claro que la conciencia ecológica de los españoles no se resiente frente a las corrientes negacionistas.
A continuación resumo las conclusiones principales de este informe:
Interés real (y no sólo de boquilla)
A la sociedad española le importa la naturaleza, y mucho. En una escala del 0 al 10, el interés medio roza el 7,6, apoyado por una sólida confianza en la ciencia (7,1). Esto no se queda sólo en buenas intenciones: el 77% visiona documentales, el 67% busca información activamente en internet y un 40% se informa a través de la prensa.
Para los españoles, la naturaleza no es un simple recurso que explotar. Es sinónimo de belleza, paz y equilibrio emocional. De hecho, la afirmación de que el planeta es una joya que debemos preservar logra un aplastante 9,6 de media, mientras que la idea de que su equilibrio es sumamente frágil alcanza un 8,6.
Economía versus planeta: un falso dilema
¿Hay que elegir entre producir riqueza o salvar los bosques? Los españoles lo tienen clarísimo: no. Casi el 90% de la población cree que el crecimiento económico y la protección ambiental son perfectamente compatibles (con un 8,4 de media). Solo un escaso 9% prioriza la economía por encima de todo.
Eso sí, cuando hablamos de usar recursos, marcamos distancias. Rechazamos que los animales existan para nuestro uso exclusivo (3,2 sobre 10), aunque con el reino vegetal somos algo más utilitaristas y la idea de explotar árboles y arbustos sube a un discreto 5,2.
Ciencia y evolución sin rodeos
Frente a los discursos ultraortodoxos o religiosos de otros países, España apuesta por la ciencia. Tres de cada cuatro ciudadanos (75%) asumen con total normalidad la teoría de la evolución, frente a un escaso 18% que asume la teoría de la creación divina.
Alarma roja por la biodiversidad
La pérdida de biodiversidad se percibe como una crisis gravísima. La extinción de fauna (68%) y la destrucción de hábitats (65%) quitan el sueño a la mayoría. De hecho, la preocupación por la pérdida de especies en España llega al 8,2 sobre 10.
¿Quién tiene la culpa? Nosotros, claro. El 84% de los ciudadanos tiene claro que la mano humana está detrás de la extinción de especies, apuntando a los desastres provocados (73%), la contaminación (65%) y las guerras (61%) como los principales culpables. No hay excusas: el 51% defiende que todas las especies tienen el mismo derecho a vivir que nosotros, y un 68% apoyaría reintroducir animales en peligro de extinción aunque eso suponga poner límites a actividades como la ganadería o la agricultura.
Cuando se nos pide nombrar especies en peligro de extinción en España, el lince ibérico se lleva la palma (citado de carrerilla por el 56%), seguido del lobo (17%) y el oso pardo (15%).
¿En quién confiamos para cuidar la naturaleza?
A la hora de proteger nuestro entorno, los españoles confiamos en los profesionales y en la sociedad civil antes que en los políticos. El Seprona de la Guardia Civil lidera el ranking de confianza con un notable 7,1, seguido de cerca por las protectoras de animales (6,7) y las ONG ecologistas (5,9).
Por el contrario, las instituciones políticas cuentan con menos apoyo: el Ministerio de Transición Ecológica se queda en un raspado 4,7 de confianza y la Fiscalía de Medio Ambiente aprueba con un ajustado 5,0.
Una mirada desde Grupo Hozono Global
Estos datos reflejan un estado de madurez instalado sólidamente en la sociedad española que confirman la buena dirección estratégica de Grupo Hozono Global, una compañía en la que la sostenibilidad y la protección ambiental orientan de forma transversal todas sus áreas de actuación: la gestión forestal, la conservación de espacios protegidos, el seguimiento de fauna amenazada y la extinción de incendios; la conservación de zonas verdes y la recogida y tratamiento de residuos; el ciclo integral del agua y la eficiencia energética; la construcción con criterios bioclimáticos y la restauración de edificios que forman parte del patrimonio histórico y cultural…
La conciencia ambiental en España no es una moda pasajera ni una opinión volátil que cambie con el telediario. Es un muro sólido, indiscutible y estable en el tiempo, un auténtico suelo cívico sobre el que la sociedad exige que se construyan las políticas del futuro.
En resumen, un mandato social que Grupo Hozono Global, como prestatario de servicios públicos, tiene muy claro y asume con la máxima convicción.


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