¿Qué hay detrás de más de 26.000 horas de aprendizaje?
Por: Paqui Montalbán  |   28/08/2026   |   blog
Paqui Montalbán

Paqui Montalbán

Paqui Montalbán es responsable de Formación en el Grupo Hozono Global. Estudió Relaciones Laborales y Recursos Humanos, con especialización en asesoría laboral y en práctica procesal laboral. Desde hace casi una década se dedica al mundo de la formación y el desarrollo de personas, donde también se formó como especialista en Gestión de la Formación Programada para Empresas.

Paqui Montalbán, responsable de Formación del Grupo Hozono Global, hace balance de un primer semestre de 2026 en el que se han formado a más de 2.100 profesionales.

Hay cifras que sirven para medir una actividad y otras que, además, ayudan a entender lo que está ocurriendo dentro de una organización. Durante el primer semestre de 2026, 2.169 profesionales de Hozono Global han participado en acciones formativas. Hemos desarrollado 331 cursos y sumado 26.232 horas de formación.

Son datos importantes. Pero, desde mi responsabilidad en el área de Formación, hay algo que me interesa todavía más: qué hay detrás de esas cifras y para qué sirve realmente todo ese aprendizaje.

Porque formar no consiste simplemente en organizar cursos. Significa escuchar lo que ocurre en cada área, comprender cómo evoluciona el trabajo y ofrecer a nuestros profesionales conocimientos y herramientas que puedan trasladar a su día a día.

Y eso, en un grupo tan diverso como Hozono Global, supone un reto permanente.

“Durante el primer semestre de 2026, 2.169 profesionales de Hozono Global han participado en acciones formativas”

No existe una única formación para todos

Una de las cosas que más claramente hemos aprendido es que la formación funciona cuando responde a una necesidad real.

Las actividades que desarrollamos en Hozono Global abarcan ámbitos muy diferentes. Y las necesidades de un equipo sanitario no son las mismas que las de un servicio forestal, un equipo dedicado al mantenimiento de zonas verdes o profesionales que trabajan en otras áreas técnicas y de gestión.

Por eso nuestra programación combina dos enfoques:

Por un lado, existen conocimientos y competencias que son transversales a toda la organización: igualdad, prevención de riesgos laborales, seguridad o capacitación digital, entre otros.

Por otro, necesitamos programas muy específicos, diseñados a partir de la realidad de determinados servicios.

Ese equilibrio entre lo común y lo especializado es, para mí, una de las claves de una formación útil.

Durante estos primeros seis meses del año, por ejemplo, 711 personas han participado en formación en igualdad y otras 105 lo han hecho en la primera edición de nuestro programa de capacitación digital. En el ámbito sanitario, 191 profesionales del Lote 8 han finalizado su formación en PHTLS, mientras que otras 200 personas del Programado han participado en un programa creado específicamente para las características de su actividad.

Detrás de cada una de esas acciones hay una pregunta que debemos hacernos siempre: ¿qué necesitan saber nuestros profesionales para llevar su trabajo a la excelencia?

Formarse también es prepararse para el cambio

El conocimiento técnico es imprescindible, pero la formación tiene hoy otra función igualmente importante: ayudarnos a adaptarnos.

Cambian las herramientas y los procesos, aparecen nuevas tecnologías, las normativas evolucionan y las exigencias de seguridad. Y, además, también cambian las expectativas de las personas, de las administraciones y de la sociedad. Por ello, aprender no puede ser algo que hagamos únicamente en determinados momentos de nuestra trayectoria profesional, sino que debe acompañarnos siempre.

Creo que una organización capaz de aprender de manera continua es también una organización con mayor capacidad para anticiparse, resolver problemas y afrontar los cambios con más seguridad.

Por eso, en el Grupo Hozono Global intentamos que la formación sea accesible y compatible con realidades laborales muy distintas.

De los 331 cursos realizados durante el primer semestre, 258 han sido presenciales, 63 se han desarrollado online y 10 han combinado ambas modalidades.

No se trata de elegir entre lo presencial y lo digital, sino de utilizar cada formato cuando aporta valor y, sobre todo, de facilitar que el conocimiento pueda llegar a los profesionales que lo necesitan.

“Una organización capaz de aprender de manera continua es también una organización con mayor capacidad para anticiparse, resolver problemas y afrontar los cambios con más seguridad”

Cuando quien enseña conoce el trabajo desde dentro

Hay otro aspecto de estos meses que considero especialmente valioso es la formación impartida por nuestros propios profesionales.

En ocasiones, el mejor conocimiento está mucho más cerca de lo que pensamos.

Está en la experiencia de quien lleva años resolviendo determinadas situaciones, en el compañero que conoce una tarea sobre el terreno, en quien ha aprendido a detectar un riesgo antes de que se convierta en un problema o en el profesional que domina una herramienta y puede ayudar a otros a utilizarla mejor.

Durante este semestre, los equipos forestales de la Región de Murcia han formado a alrededor de 345 personas a través de distintas acciones, algunas impartidas por compañeros del propio servicio. En Actúa, cerca de 730 profesionales pertenecientes a 32 servicios han participado en cursos vinculados a seguridad, prevención, materias transversales y transformación digital.

Cuando conseguimos que ese conocimiento circule dentro de la organización ocurre algo muy interesante: la formación deja de ser únicamente una actividad que alguien recibe y se convierte en una experiencia que el equipo comparte.

Y compartir conocimiento también es una forma de reconocer el talento que ya existe dentro de la compañía.

“En ocasiones, el mejor conocimiento está mucho más cerca de lo que pensamos”

Formar también es confiar en las personas

Desde el área de Formación tenemos todavía mucho trabajo por delante durante el segundo semestre de 2026. Seguiremos incorporando acciones para actualizar conocimientos, desarrollar nuevas competencias y responder a las necesidades que vayan surgiendo en los distintos equipos.

Pero más allá de cualquier programación concreta, hay una convicción que guía nuestro trabajo:

Invertir en formación es confiar en las personas.

Es asumir que una organización mejora cuando mejoran quienes forman parte de ella, crear las condiciones para que cada profesional pueda seguir creciendo y ofrecerle herramientas para desenvolverse en un entorno que no deja de cambiar.

Por eso, cuando miro las cifras de este primer semestre, no pienso únicamente en 331 cursos o en más de 26.000 horas de formación. Pienso en miles de oportunidades para aprender algo nuevo, compartir experiencia, trabajar mejor y seguir avanzando.

Y ese es, probablemente, el dato más importante de todos.

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