El encuentro, celebrado los días 23 y 24 de septiembre en la Universidad Politécnica de Madrid, reunió a expertos, administraciones y profesionales del sector.
Un monte bien gestionado no sólo es garantía de una naturaleza sana y en buen estado, sino también un seguro ante catástrofes como los incendios de sexta generación que se sufren cada verano.
La necesidad de avanzar en una mejor gestión forestal fue el asunto sobre el que giró el I Congreso de la Ingeniería de Montes, un evento pionero que reunió en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Montes, Forestal y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) a un centenar de representantes de los ámbitos científico, técnico, político y empresarial. Entre las firmas especializadas que participaron en este foro profesional destacó la presencia de Orthem.
El congreso fue inaugurado por el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, quien destacó la necesidad de contemplar los dispositivos de emergencias como prestadores de un servicio cada vez más esencial para evitar los daños que ocasionan fuegos como los que han afectado en los últimos meses a Andalucía, Madrid, Castilla y León, Aragón y Comunidad Valenciana, entre otros territorios españoles.
En este sentido, tanto las autoridades institucionales del ámbito autonómico y estatal como los técnicos, científicos, académicos y directivos de empresas especializadas coincidieron en la necesidad de potenciar la colaboración público-privada en la gestión forestal, tanto en la prevención como en la extinción, ámbitos de actuación en los que Grupo Hozono Global y su firma Orthem son una referencia.
Las dos jornadas del congreso sirvieron como marco central para debatir el futuro de los recursos forestales, el impacto del cambio climático en el territorio y la necesidad urgente de fortalecer las políticas de conservación y aprovechamiento sostenible de los montes.
Gestión activa frente al riesgo de incendios
Durante las distintas ponencias y mesas de debate se abordó el reto de la crisis climática y la proliferación de incendios forestales de gran intensidad. Los profesionales del sector recalcaron que la falta de gestión y el despoblamiento del medio rural suponen los principales catalizadores de la degradación ambiental. «Lo que no gestionamos las personas acaba gestionándolo el fuego», argumentaron los portavoces del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, señalando que la mejor estrategia de prevención contra los incendios del siglo XXI radica en la inversión en planificación territorial, silvicultura preventiva y medios de extinción bien dotados de personal y herramientas técnicas.
El congreso finalizó con la lectura de un documento de conclusiones en el que los expertos apelaron a las administraciones públicas a elevar la inversión en el medio natural y a simplificar las trabas burocráticas que ralentizan las actuaciones en el territorio.

